El ultrasonido y sus protocolos

Uno de los estudios que en todo embarazo se realiza como parte de los protocolos es el ultrasonido.

Durante muchos años la ecografía ha sido una herramienta muy útil para conocer más de cerca la evolución de los bebés dentro del útero materno.

Para los padres, particularmente la madre, escuchar ese fuerte sonido similar a la de una locomotora llena de gozo y alegría. Es con este estudio donde dichos corazones entran en una sincronía consciente.

Curiosamente y ante la evolución de esta herramienta, ahora es posible hasta conocer desde antes ciertos rasgos del bebé a través del ultrasonido 4D y el 3D.

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Por supuesto que esto ofrece nuevas sensaciones y emociones a los padres.

Ahora bien, como toda herramienta y parte de un estudio tiene sus tiempos adecuados y sus preparativos.

Por ejemplo en los tiempos:

a) Primer trimestre: Se determina la edad aproximada del bebé y fecha estimada del parto

b) Segundo trimestre: Se valora la estructura del bebé y que se esté desarrollando adecuadamente

c) Tercer trimestre: Se confirma que haya tenido un crecimiento armonioso y es necesario para que el médico tenga claro los pasos a seguir durante el parto

Entre los preparativos frente a un ultrasonido varia un poco en cada trimestre, por ejemplo, seguramente te pedirán que lleves tu vejiga llena.

Esto significa que debes tomar agua, por ejemplo unas 4 tazas de agua por lo que la incomodidad es alta ya que sientes que la vejiga está a punto de estallar al final de la sesión.

Ante tal sensación, te preguntas por qué se realiza así el estudio.

Por lo general, es necesaria una vejiga llena cuando la exploración se realiza abdominalmente y en la primera parte del embarazo.

Esto tenderá a levantar un poco el útero y al estar delante desplaza los intestinos y actúa como una ventana con eco-lucent para que pase el ultrasonido.

El ultrasonido no pasa bien por el aire (como en los intestinos) pero se transmite perfectamente a través del líquido (como en el caso de la orina en la vejiga).

Con esto tu médico podrá ver las cosas mucho más claramente si tienes la vejiga llena, especialmente la presencia o ausencia de latidos cardíacos fetales.

Sin embargo, en una exploración vaginal, no será necesaria una vejiga llena.

Ahora bien, gracias a un ultrasonido, es mucho más fácil identificar los embarazos múltiples y también se pueden evaluar las fechas y el crecimiento.

La posición placentaria también se determina. Es posible que se necesiten más exploraciones si se sospechan anormalidades.

Muchos centros ahora realizan una exploración de detección temprana alrededor de las 11-14 semanas para medir la translucidez nucal fetal y evaluar el hueso nasal fetal (y más recientemente, para detectar la insuficiencia tricuspídea) para ayudar en el diagnóstico del síndrome de Down.

Algunos centros realizarán análisis bioquímicos de análisis de sangre en la misma visita.

A veces se pueden realizar más exploraciones alrededor de las 32 semanas o más tarde para evaluar el tamaño fetal para estimar el peso y evaluar el crecimiento.

O para hacer un seguimiento de las posibles anomalías observadas en una exploración anterior.

La posición placentaria se verifica más a fondo.

La razón más común para tener más exploraciones en la última parte del embarazo es el retraso del crecimiento fetal. Las exploraciones Doppler también pueden ser necesarias en esa situación.

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